-Melanie, ¿otra vez perdida en el mundo de nunca jamás?- El tono juguetón de Mathew hizo que se le erizasen los vellos de la nuca.
Melanie suspiró, y giró parcialmente su rostro para dedicarle una frágil sonrisa a su compañero.
-Ojalá los sueños se hicieran realidad.- Las palabras fluyeron entre sus labios, y una vez que la última escapó de ellos, volvió a su posición inicial, recostada sobre el tronco del frondoso árbol.
Mathew se acercó a ella. Dejó el rastro de su propio aroma impregnado en el aire, y se sentó junto a Mel. Estiró las piernas en la verde hierba, y observó atentamente a esa delicada mujer.
-¿No es precioso?- Susurró Melanie.
Él giró su rostro al frente y observó ese hermoso paraje.
-Sí.-Su rostro se enmarcó por una tenue sonrisa.- Lo es.
-Desearía poder alzarme y emprender el vuelo. Uno que me llevase a sitios inimaginables y que jamás olvidaría.- Melanie miró soñadoramente el cielo y volvió a suspirar. Calladamente, murmuró- ojalá fuese una libre ave.

Anuncios